Ha llegado el momento, señoras y señores, de volver a utilizar esta arbitraria línea que los humanos nos trazamos en el tiempo para darnos un poco de esperanza y paz mental.

A pesar de que soy una persona que piensa constantemente en el futuro, no puedo pensar en todo todo el tiempo. Como ejemplo, puedo compartir que fue por esa razón que tuve que parar de pensar en la bendita tesis de maestría que no hice en dos año y medio, porque me estaba empezando a causar mucho estrés. Juro que lo intenté. Pedí libros prestados, pensé en ideas para la tesis; incluso comencé a hacer algo de trabajo, pero no lo hice bien. No investigué lo suficiente y mi idea no resultó. Yo suelo autoflagelarme con culpa, y la idea de no haber cumplido con ese importante requisito para obtener el título en el plazo estipulado me tenía muy mal (a pesar de que me veía tranquila, pensar en eso me generaba mucha ansiedad, y la ansiedad es tóxica para el cuerpo y la mente). Me sentí mejor cuando acepté la realidad de que este año no iba a poder hacerla y me di unas vacaciones. Tomé la decisión de hacerla en el 2010, aunque eso significara tener que repetir materias debido a los criterios de la universidad.

No hay nada más liberador que sentir que tienes otra oportunidad para hacer las cosas bien. Y de eso se trata el año nuevo. Pensando en eso, entonces, decidí iniciar mi lista de resoluciones para el año nuevo. Me encanta hacer listas, como quizás se han dado cuenta.

RESOLUCIONES PROFESIONALES

  • Hacer la tesis (priority number one).
  • Atender más pacientes

RESOLUCIONES “DE GENTE GRANDE”

  • Ganar más dinero, gastar menos, ahorrar más (make a monthly budget).
  • Buscar apartamento (en planos, preventa).

RESOLUCIONES PARA CRECIMIENTO PERSONAL

  • Pasar tiempo de calidad con la gente importante (mis amigas, mis amigos, mama, papá, abuelos, significant other)
  • Hacer ejercicio (no más gimnasios por favor, eso es botar la plata. Iré a correr al Causeway o por el parque).
  • Volver a psicoterapia (practice what you preach).
  • Leer más libros (este año fue productivo en términos de lectura, y quiero que el 2010 lo sea más).
  • Escribir más (blogging is good for the mind).
  • Repasar francés (“voulez vous-coucher avec moi ce soir” solo te sirve para algunas cosas).
  • Hacer una obra de teatro en el año (UNA solamente, y solo si de verdad no me choca con otras actividades prioritarias).

To be continued… ya se me ocurrirá algo.

Luego de haber actuado en 4 obras en el Guild y una con El Espejo Roto en La Quadra, y en el medio de eso haber producido otras dos (en el Guild también), todo seguido en el transcurso de año y medio sin descanso, con toda propiedad creo que puedo hacer un interesante y nutrido resumen de las cosas buenas y no tan buenas que me suceden cuando estoy involucrada en una obra de teatro. Esto a pesar de no ser una actriz con educación formal de drama.

Este post es meramente una forma de desahogo, de canalizar mis actuales frustraciones, ya que muy sabio es el dicho “bueno es el culantro pero no tanto”… lo cual quiere decir: ya estoy cansada!!! necesito un break! Me gusta el teatro pero ya toy cansa’a! ya quiero que se termine Bodas!

(INSERT COMMERCIAL HERE)

El Espejo Roto presenta: Bodas de Sangre

  • “Una tragedia clásica en tiempos globalizados”
  • Adaptada y dirigida por Arturo Wong Sagel
  • Con: Nyra Soberón, Myrna Castro, Ramiro Cárdenas, Charlie Sotelo, Arturo Wong, Gianna Mendoza y Rita Banús
  • Todas las noche hasta el 21 de noviembre, 8pm
  • Teatro La Quadra

(END COMMERCIAL)

Volviendo al tema, lo malo que he experimentado estando en obras de teatro es…

Me he llenado de moretones y raspones – Mi primera experiencia con caídas en escena (como parte de la trama, no accidentales) fue haciendo de la borracha Bernice en Musical Comedy Murders of 1940. Estas caídas produjeron un gran moretón permanente en mi cadera. Ahora, en Bodas de Sangre, el moretón está de vuelta, y viene acompañado de varios raspones producto de tener que estar moviendo carretes y cubos de madera, y de tener que arrastrarme en pisos cubiertos de arena (¿por qué arena Tutu, por qué???).

Mi cuerpo ha sido objeto de la lujuria y observación curiosa de la gente – Solo digamos que mi lindo trasero ha recibido tantos buenos comentarios como la obra en general.  ¿Qué cómo lo sé? Porque mis compañeros de elenco reciben los comentarios y no pueden evitar contarmelos, ya que la situación les causa muchísima gracia. Maldita sea la ropa pegada.

No duermo lo suficiente – No tanto para época de ensayos, pero para cuando comienzan las funciones, mi cantidad de sueño disminuye. Simplemente no puedo acostarme a dormir apenas termina el show a las 10:30pm. Echo cuentos con el resto del elenco, le doy bote a quien lo necesite, me voy a comer o a parkear un rato por ahí, luego cuando llego a casa tengo que quitarme el maquillaje y darme una ducha. En fin, termino acostandome más tarde de lo que me gustaría, y al día siguiente cuando me tengo que levantar estoy deseando que sea de noche de nuevo para poder dormir. En el trabajo me la paso arrastrando la manta todo el día y ando ojerosa, pero de alguna manera encuentro energías para actuar y para volver a acostarme tarde. Es un círculo vicioso infernal.

Mi vida social y cultural decae – Tener ensayos casi todos los días por tres meses me hace perderme una gran cantidad de eventos sociales y culturales. No pude ver Annie, no pude ver The Producers, no me pude ir a ningun lado en fiestas patrias, no he podido ir a la playa, no he ido al cine en siglos, no he podido pasar tiempo de calidad con la gente que lo merece, no estoy disponible para salidas con las amigas casi nunca… Necesito unas margaritas con mis amigas!!!!

Le agarro aversión al maquillaje – Por un asunto de hastío, de tener que estarme maquillando y desmaquillando todos los santos días. Y no me digan que simplemente no me maquille eh! Que si uno no se pone nada las luces lo hacen ver a uno más feo de lo que en realidad es, y eso hay que evitarlo.

Gasto bastante dinero – En gasolina, en comidas en la calle (soy demasiado glotona), en maquillaje (no me quiero poner cualquier vaina en la cara)… y cuando me paguen no creo que se balancee mucho la cosa.

Quedo citando la bendita obra todo el tiempo – Es una enfermedad! Y lo malo es que nadie te entiende, a menos que sea del elenco. Parece mentira como la obra se te mete en el subconsciente y luego la ves reflejada en todas partes.

Tu familia te dice que estás perdiendo el tiempo – No importa cuan contentos se pongan por ti, cuanto orgullo les cause tu éxito, o cuantos comentarios positivos les haga la gente: la familia de un actor, en Panamá y en el resto del mundo, no puede sacarse de la cabeza la idea de que estás perdiendo el tiempo. Especialmente si se trata de alguien que tiene otra profesión e incursiona en la actuación como una actividad adicional. A menos de que hagas suficiente dinero como para regalarles una casa o algo así.

Descubrí que producir es un infierno – Especialmente si no te pagan por hacerlo, y si no tienes ningún tipo de compensación emocional al sacar adelante la producción.

Lo bueno:

  • He conocido gente nueva – Incluso cuando estaba en el Guild, que casi siempre eramos gente conocida, tuve la oportunidad de hacer nuevas amistades. Ahora que estoy incursionando en el “teatro de verdad” ¡No conozco a nadie en este círculo! Así que he podido hacer nuevas amistades con gente del medio y otra gente como yo que anda medio de turista por las tablas.
  • He pasado mucho tiempo con gente interesante y talentosa – He tenido al dicha de pertenecer a elencos con buena química y nada de rivalidades, con los cuales se pasa un buen rato siempre. He construido recuerdos gratos que ahora formarán parte de mí siempre. Una vez escuché a alguien decir “Ahora que se termina esto ¿Qué voy a hacer todos los días?” y esa es una manera de verlo. Estando en la obra siempre tienes asegurado que tienes algo que hacer.
  • Ya no soy anónima, he sido expuesta al mundo – ¿Cómo así? Pues, he salido en los medios de comunicación, y gente que no me conoce ahora sabe mi nombre o conoce mi cara porque fue a ver la obra. Si busco mi nombre en Google salen bastante cosas. He hecho entrevistas en la radio, y me han mencionado en los periódicos. Solo me falta salir en la tele.
  • Impresiono a los demás – Poder decirle a la gente “estoy actuando en una obra de teatro” impresiona mucho a la gente. Al actor se le olvida que no todo el mundo se atreve a pararse en un escenario y exhibirse como lo hacemos nosotros.
  • Vives la vida “glamorosa” del actor – Aunque en Panamá no sea la gran vaina, disfruto mucho decir frases como “Tengo que ensayar”, “Estoy aprendiendome mis líneas”, “Hoy me van a entrevistar”, “Mi foto salió en el periódico”, etc. Además, escuchar comentarios positivos sobre tu trabajo es muy gratificante.
  • Aprendo mucho – Mucho de mí como persona, de mis propias habilidades y limitaciones. Aprendo de la gente con la que me toca trabajar, hasta del público que nos viene a ver. Aprendo mucho sobre estas personas que he conocido, y que espero conservar como amigos. Nutro mi intelecto porque tengo que memorizar, analizar, proponer, inventar, leer material que quizás no hubiera caído en mis manos de ninguna otra manera.
  • Mi cuerpo y mi mente enfrentan nuevos retos -  Actuando pretendes, y cuando pretendes no haces lo mismo de siempre. Es muy interesante pasar por estas cosas. Tener que lograr un nivel de control de tu mente y tu cuerpo para poder, en determinado momento, llorar, gritar, sonreír, proyectar algo que no hubiera sido así en tu vida cotidiana.
  • Me siento como una persona más completa, más interesante, más autorrealizada.

Me quedó lindo, no?

Estaba con alguien en un lugar y nos encontramos con esto:

naughty animals2

Y ellos no eran los únicos:

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Sin comentarios.

Han pasado cosas desde la última vez que me senté a escribir algo. Y ahora que regreso siento la necesidad de replantearme qué clase de contenido quiero plasmar aquí. Las entradas anteriores tenían la intención de ser amigables y jocosas u ocurrentes. Ahora no sé si voy a tener material. Uno tiene que poner atención y pensar “escribiré sobre esto”. Además, se me dañó mi camara y aunque la del Blackberry es súper útil no me da la cantidad de pixeles que necesito para sentirme cómoda. Quizás para navidad una camarita nueva no caería mal… ya salí del iPod en el que tanto pensé hasta que un buen día me dieron un empujoncito y lo compré.

O, volviendo al tema del contenido, quizás simplemente debo poner todo aquí y adiós a la prudencia, al control o la censura… JAJAJAJAJAJA (denme un momento mientras me río por favor).

Disculpen. Es que la idea de desprenderme de mi jodido autocontrol me causa risa.

Ayer y hoy he estado trabajando en la Feria Científica Nacional del Ingenio Juvenil, organizada por SENACYT, en el Centro de Convenciones ATLAPA. Debido a que he estado trabajando, no he tenido la oportunidad de ver mucho del contenido de la feria, es decir, los stands de los chicos y sus exposiciones y experiementos.

Solamente he podido ver lo que está cerca del stand de mi trabajo, y lo que me pase por enfrente… y hoy me pasó por enfrente algo bieeen curioso:

Una orden de serpientes… para llevar!

10 serpientes

10 serpientes

Imagínenese: “Esta orden de serpientes frescas trae diez serpientes variadas. Se las llevamos a su domicilio sin costo alguno.”

En serio, el man estaba halando este carrito con containers que tenían como 10 culebras todas diferentes. Iba caminando bien despacito para no perturbarlas mucho con las vibraciones. Las estaba moviendo de lugar porque la música de otros stands las estaba afectando. ATLAPA estaba lleno de chiquillos corriendo por todas partes. ¿Se imaginan qué hubiera pasado si alguien se tropieza con el carrito? Con ese poco de serpientes perturbadas, y esos envases no se veían muy seguros. Hubiera sido como esa película “Snakes on a Plane”…. jajajajaja! Lo tengo, voy a escribir el script para la película ”SNAKES ON ATLAPA”.

Voy a ver si mañana las visito y ver si me dejan tocar una.

En mi reciente visita a la Feria Familiar de la Escuela Angelina Maylín de Tirone ubicada en Río Hato, Coclé, además de ver los frutos de nuestro trabajo con las escuelas, tuve la oportunidad de darme un buen ”baño de pueblo”.

Desde que comencé a ver niñas vestidas con polleras me volví loca tomando fotos, y desarrollé una pequeña obsesión con los tembleques (las decoraciones que las empolleradas llevan en la cabeza).

Tuve la oportunidad de fotografiar a muchas, ya que una parte importante de la feria era la presentación de conjuntos típicos. Uno de los conjuntos se llamaba “Sentimiento Folklórico”, y yo molestaba a mi compañera preguntándole que si ella alguna vez había tenido un sentimiento folklórico, pero creo que la que terminó sintiéndolo ese día fui yo.

Esto es lo que uno se ve obligado a hacer:

Por si acaso no captas el mensaje, te lo repito un par de veces.
Por si acaso no captas el mensaje, te lo repito un par de veces.
God bless Multicentro (yes, it’s still there!).

Tuve la oportunidad de ir a visitar una escuelita en Río Hato (de la cual les mostraré fotos más adelante), y en el camino paré en un muy bien surtido “chinito” por el área de las playas. Fue ahí donde pude conocer este producto, que me impactó tanto por su nombre como su tamaño…

La respuesta a tu cabello rebelde!

La respuesta a tu cabello rebelde!

Observen por favor el impresionante tamaño de esta presentación de Friendy Fresh, professional styling gel. Son 38 onzas de gel! Es más grande que cualquier frasco grande de mayonesa!!! Y quieren saber lo mejor? Estaba en venta a 1 dólar!

Nuevamente se presentó la necesidad de conseguir ropa a buen precio, esta vez para mí. Resulta que estoy actuando en otra obra de teatro (The Musical Comedy Murders of 1940 – Teatro Guild de Ancón – a partir del 16 de octubre – sí, es en inglés) y mi personaje requiere que yo utilice cierto estilo de ropa que yo no tengo en mi closet (no voy a ser muy descriptiva para no aguarles la sorpresa… vayan a verme!!!).

 

El lugar obvio para este tipo de necesidades es la Central, y yo decidí hacer un regreso triunfal a ese sitio, pero esta vez con estrategias anti-rakataka ladrona.

 

Estrategia Uno: Acompáñate de un “local”.

Le pedí al gran Ace Masala que me acompañara. Como muchos quizás algunos saben, Mr. Masala es un “local” del área por haberse criado en la zona, y además haber trabajado ahí por varios años. Junto a él, ya no me veo tan rara. Es casi como si el “local” emitiera un aura de familiaridad que te permea y hace que la gente te deje de prestar atención, porque tú también pareces familiar.

 

Estrategia Dos: No llevar cartera.

Los que han visto mi cartera saben que es del tamaño de un niño de un año y, ¿adivinen?, pesa lo mismo que un niño de un año. Adentro de mi cartera, dependiendo del momento, es posible encontrar… ¿Se acuerdan de la canción del buhonero de Pedrito Altamiranda? bueno, algo así: celular, wallet, libreta de telefonos, pluma, lápiz mecánico, minas, liquid paper, borrador, antibacterial para las manos, tylenol, claritine d, otras medicinas misceláneas, maquillaje, cuadernito de apuntes, llaves (como tres juegos diferentes), ipod, cámara, recibos a montón, crema para las manos, carnet del trabajo, galletas, lima de uñas, ganchitos y colits para el cabello, listitas de compras, listitas de cosas pendientes, libro (en este momento es Cien Años de Soledad), kleenex, lentes para leer, chicle, y el libreto de la obra que estoy ensayando.

 

¿Ah, que no me creen? búsquenme un día y pídanme que les saque uno de estos artículos para ver si es verdad o no. Yo también me espanto a veces. Hace un par de días me estaba acordando de cuando yo salía a la calle solo con un wallet deportivo Quicksilver en un bolsillo y las llaves de la casa en otro.

 

Estrategia Tres: Actúa como si fueras allí todo el tiempo.

Esta vez no me puse a tomar fotos como turista, ni anduve vociferando “¿Dónde está Saks? ¿Dónde esta el cajeeeroooo???” ni nada parecido. A los sustos se aprende.

 

La Visita

La verdad es que tengo varias cosas entretenidas que contar de este trip a la Central. Llegué rápidamente a mi destino principal: Saks, y entre buscando lo que necesitaba. Ace rápidamente le preguntó a una vendedora si tenían lo que yo estaba buscando (no lo tenían) y por supuesto que quedó metido en una amena e interesante conversación con ella. Los legendarios poderes conversacionales de Ace Masala nos llevaron a quedar hablando con la señora sobre la posibilidad de comprar uno de los maniquíes pornográficos (por sus grandes bubis) que hay en la tienda. Cuando preguntó que de dónde éramos le dijimos que yo era judía y el hindú, y que estábamos juntos para ver si nos salen buenos negocios.

 

La lluvia no paraba, y nos dimos a la tarea de caminar por el borde de las tiendas, que tiene un techito, tratando de encontrar capotes en algun almacen. No queríamos paraguas, sino capotes! Pero no había. Entonces decidimos cumplir un sueño que llevabamos desde hace algún tiempo en nuestras mentes, pero no habíamos cumplido: caminar bajo la lluvia. Fuimos los más raros de la Central esa tarde, caminando de manitos agarradas por la calle desierta (todo el mundo estaba refugiando en los almacenes).

 

Caminamos bajo la lluvia hasta Sol De La India, donde yo esperaba encontrar algo de ropa que me interesara. Ahí nos impregnamos de incienso y encontramos muchas cosas chéveres como ropa hindú (me compré una falda de elefantes!), instrumentos musicales (con los que dimos un pequeño concierto), manitos de rascar, manuales de kama sutra (no podían faltar), petates (me compré unos también), abanicos chiquitos, abanicos gigantes, artículos cristianos, artículos folklóricos panameños, y artículos chinos (muy internacional el Sol De La India). En una de esas Ace Masala se metió detrás de un mostrador a ver libritos y se puso a hablarme en hindi como si él fuera uno de los vendedores de la tienda. Bien pudo haber engañado a cualquiera.

 

Ya habíamos recorrido bastante cuando sucedió algo producto del hacinamiento acerístico (sí, ese término lo inventé yo) causado por la lluvia: se formo una pelea. Una mujer y un hombre se pusieron a gritarse y mandarse pa’ la %#$& en la acera del Sol De La India. La tipa le gritaba al man que su hija era una p*ta que se acostaba con todo el mundo, y el señor defendía el honor de su hija diciéndole a la man que ella también, jajajajaja. Disfrutamos de la trifulca asomándonos por las vidrieras del almacen.

 

Ya para el final del viaje pasamos por Panacine, donde decidí romper un poco las reglas porque estaba siendo recibida por los dueños. Observen.

 

I like to live on the edge.

I like to live on the edge.

Sí, el sofá se llamaba Hulk. Y sí, poco después de que yo hice la gracia de sentarme, miré a mi alrededor y había gente sentada en todos los sofás siguiendo mi ejemplo de que los letreros no importan. Soy una mala influencia. Pero eso no importó, porque apenas nosotros llegamos comenzaron a venderse bastantes artículos, así que ahora en Panacine soy considerada un amuleto de buena suerte. Me ofrecieron trabajo, solo tengo que ir a sentarme todo el día en cualquiera de los sofás prohibidos J. Hulk, creo que te veré de nuevo. The End.

Para que estén en contexto en la lectura, comparto con ustedes que tengo un grupo de amigas muy queridas, a las cuales tuve la dicha de conocer porque trabajamos juntas. Trabajar juntas no es suficiente para compartir como amigas, así que habitualmente planeamos actividades juntas como pasear, ir a comer, celebrar cumpleaños, ir de compras, y echar cuentos. Por cosas de la vida que probablemente no compartiré por este medio, hemos quedado llamándonos “Las Only Five”.

 

Nuestra más reciente actividad de compras tuvo un glamoroso motivo: una de las Five (llamémosla “One”) se va de viaje. Y no es cualquier viaje. Es un trip de trabajo (pagado por el trabajo! yay!) para presentar investigaciones en un foro internacional en FINLANDIA, el 3rd Conference on Concept Mapping.

 

La cosa es que en Finlandia va a estar haciendo un buen frío (entre 6° y 10° Celsius y con lluvia!), lo cual es mucho más frío de lo que cualquier panameño común y corriente puede aguantar con su ajuar panameño habitual. Así que One se ha embarcado en la odisea de conseguir ropa de frío, preferiblemente prestada o bien barata, porque las probabilidades de que la pueda usar de nuevo son escasas. Así que aplicamos la solución clásica de la mujer panameña para este tipo de situaciones: vamos a MODAS SAKS!!!

 

Por alguna razón mis queridas One y Two decidieron que la mejor sucursal de Saks que podíamos visitar queda en la Peatonal de la Central, sitio al que yo he ido en contados momentos de mi vida. Me invitaron a ir con ellas y decidí que sería divertido por buscar buenos precios y por “turistear”. Two estaba fascinada por tener el raro honor de tenernos a mi y a One de compañía en este trip. Let’s face it: los lugares a los que usualmente voy a comprar son Multiplaza y Albrook Mall. Solo voy al Saks de la Gran Terminal cuando mi mamá me hala para allá. One es igual.

 

La cosa es que estacionamos el carro en el conocido local de estacionamientos La Pantera Rosa, y nos dispusimos a caminar por la Peatonal. El paisaje usual de la Central nos recibió. Tiendas, tiendas, tiendas, tiendas con graaandes letreros y nombres chistosos. Vendedores de raspa’o, de frutas, de revistas, de CD’s y DVD’s, buhonerías, chécheres misceláneos. Los hombres mirones. Las mujeres con rollos y mondongos afuera. El perro comiendo sobras. El turista despistado. Los viejitos parqueando en las bancas. Las palomas haciéndose pupú por todas partes. Vimos hasta una niña albina en uniforme de escuela. Y por supuesto, los clásicos vendedores/animadores aplaudiendo para que entres a sus tiendas, o con micrófono anunciando las ofertas (“En esta hora está de oferta toda la moda “chispita”. Suéter, short, camisa, chancleta, tanguita loca. Porque nunca sabes cuando te toca”).

 

Estábamos de lo más contentas. Nuestra primera parada debía ser en el cajero de Banco General para sacar efectivo. Fue ahí cuando cometimos nuestro primer error “¿Ay! Dónde es que está el cajero??? Creo que quedaba por acá” comentado a toda boca por nuestra querida Two. Luego de mucho dialogar al respecto de donde estaba el cajero fuimos hacia el mismo riéndonos y conversando, como si la calle fuera nuestra. Mientras estábamos en la fila, le preguntamos a una señora donde estaba el Saks, y nos enteramos de que hay DOS! Esto nos causó mucha alegría porque nos daba más posibilidades de ropa que encontrar.

 

One and Two en la Peatonal

One and Two en la Peatonal

 

 

Caminamos felices hacia el Saks más cercano, y no ocurrió ninguna eventualidad, que nosotras supieramos. Fue cuando nos dirigimos al siguiente Saks que comenzaron a ocurrir los sucesos memorables.

 

Entonces cometí otro error. Yo pensé “Hmm, sé que no debería, pero quiero sacar mi cámara para tomar fotos”. Así que metí la mano en mi carterón y procedí a sacar mi Lumix. Solo me atreví a tomarle una foto a One y Two caminando frente a mí, con el paisaje de la Peatonal de fondo, ya que me sentí observada por la gente que me veía tomando fotos cual turista. Guardé la cámara.

 

Unos pasos más adelante la One señaló un edificio en medio de las tiendas y la dice a Two en tono burlón ”Imagínate que vivieras ahí” (últimamente hemos estado hablando de bienes raíces). La realidad es que a mí y a Two el edificio nos pareció muy pintoresco, y no pude contener las ganas de sacarle una foto. One y Two mencionaron que querían que les sacara una foto a ellas también. Fue en ese momento cuando un hombre nos pasó por al lado y alcancé a oir que nos dijo: “Tengan cuidado que están robando”. Yo lo atribuí a que como tenía mi Lumix afuera, el señor temía que me la robaran, pero parece que el hombre dijo más cosas que yo no oí.

 

El menta'o edificio

El menta'o edificio

 

 

 

De pronto un sentimiento de paranoia nos invadió. Two dijo que el tipo le había dicho que nos tenían vistas y alguien nos estaba siguiendo, y ella de inmediato intuyó que era el hombre con camisa blanca que había estado caminando a la par de nosotras y se había parado más adelante. Les tomé la foto, en la cual salieron con una sonrisa congelada de susto, y seguimos nuestro camino especulando si el hombre de blanco era o no el ladrón y dónde estaba, y si debíamos escondernos en un almacen o no. Seguimos nuestro camino sin volver a pararnos a pendejear.

 

Al llegar a Saks número dos, fuimos recibidas con más advertencias. El vendedor parado afuera de Saks nos dijo que tuvieramos cuidado, que cuatro mujeres ladronas nos venían persiguiendo, y que ellas son de las que cortan la cartera con un cuchillo para sacarte lo que tienes adentro sin que te des cuenta. Luego, el mismo hombre que nos advirtió del peligro antes, volvió a venir donde cada una de nosotras a prevenirnos de que estábamos en la mira de las ladronas, y que una de ellas casi me abre el zipper de atrás de la cartera porque venía caminando cerca de mí. Bueno, ese zipper tenía un frasco de tylenol y otro de gel antibacterial. Tremendo botín.

 

Adentro de Saks intentamos relajarnos viendo ropa, y menos mal porque habían unos trajes muy lindos y a buen precio. Mientras tanto las vendedoras nos seguían advirtiendo de las ladronas, y nos cuentan que esas tipas hacen varias rondas por la calle, de arriba abajo buscando víctimas. Two dice que las vio, y que eran unas tipas grandotas y rakataka, o sea que si nos hubieran buscado pelea hubieran ganado. Yo soy bien debilucha, y a One y Two tampoco les veo cara de peleadoras. Otra vendedora nos preguntó que si eramos extranjeras. Ahora nuestra teoría es que yo chillo en la Avenida Central por ser blanca paliducha como soy, y One piensa que lo decían por ella también, porque muchas veces le han dicho que si es puertorriqueña o dominicana o no se de dónde por el cabello rizado que tiene. Aparentemente las puertorriqueñas no se hacen blower, y One tampoco.

 

Antes de irnos del Saks miramos en todas direcciones buscando rakatakas sospechosas, y prensamos nuestras carteras como si tuvieran millones de dólares dentro. Nuestro viaje de regreso al estacionamiento de La Pantera Rosa hubiera sido muy tenso si no fuera por la satisfacción de haber encontrado tremendas gangas. Definitivamente el platal que a veces pagas en los malls más caros te compran algo muy preciado: seguridad y paz mental.

 

Solamente si eres pueblo y sabes cómo emparcar tus pertenencias puedes andar tranquilo por esos barrios. Después de la Central fuimos al food court de Albrook Mall, en donde no tuvimos que estar temerosas de que una rakataka grandota nos cortara la cartera y nos arrastrara por el piso. The End.