(As posted at my Facebook Notes on Monday, August 25, 2008 at 2:44pm)
Cuando llegué a Houston (como tres horas después de lo previsto) por supuesto que había perdido mi avión a Birmingham, así que me movieron al siguiente vuelo, el cual a su vez también se atrasó. Es horrible ver que tu hora de partida sea dentro de dos horas, estás cansada, te duele la espalda, la comida es mala, y de repente llegas al gate, miras la hora, y es como si alguien llegara y te dijera “Adivina? No te vas en dos horas! Te vas en TRES!… Sucka!!!” Me dieron hasta ganitas de llorar.
Me senté donde pude, y escuché como una señora gringa le contaba a otros gringos lo horrible que había sido su día. A la pobre mujer se le atrasó el vuelo un montón, y le cambiaron el gate como tres veces durante todo el día por lo que se caminó todo el aeropuerto. Caminó tanto que sudó, tuvo que comprarse un sueter para cambiarse y lavarse la cara porque se le había corrido todo el maquillaje.
Como ven, en Airportland todos somos amigos. Puedes conversar con extraños y simpatizar alegremente, porque todos sufrimos la misma suerte de ser manipulados por los dioses del control aéreo, las inclemencias del tiempo, y las decisiones arbitrarias de la tripulación de los aviones.
En el Aeroupuerto de Houston hay pasillos laaaargos con muchos enchufes para que conectes tus aparatos electrónicos, pero no hay sillas. Así que se forma un cuadro bien gracioso cuando vas caminando y ves el borde de pasillo lleno de gente tirada en el piso con sus maletas y laptos y celulares.
Lo único malo es que de vez en cuando pasan los carritos que cargan maletas y gente que no puede caminar mucho, y de la nada quedas con alguien parado encima de ti porque tuvo que chifiar ser atropellado por el carrito.
Todo está taaaan lejos en Airportland, a menos de que tengas uno de esos carritos.
La cosa es que llegué a Birmingham a medianoche, cuando debí haber llegado a las 5:30pm.
