Archivos mensuales: Septiembre 2008

En mi reciente visita a la Feria Familiar de la Escuela Angelina Maylín de Tirone ubicada en Río Hato, Coclé, además de ver los frutos de nuestro trabajo con las escuelas, tuve la oportunidad de darme un buen ”baño de pueblo”.

Desde que comencé a ver niñas vestidas con polleras me volví loca tomando fotos, y desarrollé una pequeña obsesión con los tembleques (las decoraciones que las empolleradas llevan en la cabeza).

Tuve la oportunidad de fotografiar a muchas, ya que una parte importante de la feria era la presentación de conjuntos típicos. Uno de los conjuntos se llamaba “Sentimiento Folklórico”, y yo molestaba a mi compañera preguntándole que si ella alguna vez había tenido un sentimiento folklórico, pero creo que la que terminó sintiéndolo ese día fui yo.

Esto es lo que uno se ve obligado a hacer:

Por si acaso no captas el mensaje, te lo repito un par de veces.
Por si acaso no captas el mensaje, te lo repito un par de veces.
God bless Multicentro (yes, it’s still there!).

Tuve la oportunidad de ir a visitar una escuelita en Río Hato (de la cual les mostraré fotos más adelante), y en el camino paré en un muy bien surtido “chinito” por el área de las playas. Fue ahí donde pude conocer este producto, que me impactó tanto por su nombre como su tamaño…

La respuesta a tu cabello rebelde!

La respuesta a tu cabello rebelde!

Observen por favor el impresionante tamaño de esta presentación de Friendy Fresh, professional styling gel. Son 38 onzas de gel! Es más grande que cualquier frasco grande de mayonesa!!! Y quieren saber lo mejor? Estaba en venta a 1 dólar!

Nuevamente se presentó la necesidad de conseguir ropa a buen precio, esta vez para mí. Resulta que estoy actuando en otra obra de teatro (The Musical Comedy Murders of 1940 – Teatro Guild de Ancón – a partir del 16 de octubre – sí, es en inglés) y mi personaje requiere que yo utilice cierto estilo de ropa que yo no tengo en mi closet (no voy a ser muy descriptiva para no aguarles la sorpresa… vayan a verme!!!).

 

El lugar obvio para este tipo de necesidades es la Central, y yo decidí hacer un regreso triunfal a ese sitio, pero esta vez con estrategias anti-rakataka ladrona.

 

Estrategia Uno: Acompáñate de un “local”.

Le pedí al gran Ace Masala que me acompañara. Como muchos quizás algunos saben, Mr. Masala es un “local” del área por haberse criado en la zona, y además haber trabajado ahí por varios años. Junto a él, ya no me veo tan rara. Es casi como si el “local” emitiera un aura de familiaridad que te permea y hace que la gente te deje de prestar atención, porque tú también pareces familiar.

 

Estrategia Dos: No llevar cartera.

Los que han visto mi cartera saben que es del tamaño de un niño de un año y, ¿adivinen?, pesa lo mismo que un niño de un año. Adentro de mi cartera, dependiendo del momento, es posible encontrar… ¿Se acuerdan de la canción del buhonero de Pedrito Altamiranda? bueno, algo así: celular, wallet, libreta de telefonos, pluma, lápiz mecánico, minas, liquid paper, borrador, antibacterial para las manos, tylenol, claritine d, otras medicinas misceláneas, maquillaje, cuadernito de apuntes, llaves (como tres juegos diferentes), ipod, cámara, recibos a montón, crema para las manos, carnet del trabajo, galletas, lima de uñas, ganchitos y colits para el cabello, listitas de compras, listitas de cosas pendientes, libro (en este momento es Cien Años de Soledad), kleenex, lentes para leer, chicle, y el libreto de la obra que estoy ensayando.

 

¿Ah, que no me creen? búsquenme un día y pídanme que les saque uno de estos artículos para ver si es verdad o no. Yo también me espanto a veces. Hace un par de días me estaba acordando de cuando yo salía a la calle solo con un wallet deportivo Quicksilver en un bolsillo y las llaves de la casa en otro.

 

Estrategia Tres: Actúa como si fueras allí todo el tiempo.

Esta vez no me puse a tomar fotos como turista, ni anduve vociferando “¿Dónde está Saks? ¿Dónde esta el cajeeeroooo???” ni nada parecido. A los sustos se aprende.

 

La Visita

La verdad es que tengo varias cosas entretenidas que contar de este trip a la Central. Llegué rápidamente a mi destino principal: Saks, y entre buscando lo que necesitaba. Ace rápidamente le preguntó a una vendedora si tenían lo que yo estaba buscando (no lo tenían) y por supuesto que quedó metido en una amena e interesante conversación con ella. Los legendarios poderes conversacionales de Ace Masala nos llevaron a quedar hablando con la señora sobre la posibilidad de comprar uno de los maniquíes pornográficos (por sus grandes bubis) que hay en la tienda. Cuando preguntó que de dónde éramos le dijimos que yo era judía y el hindú, y que estábamos juntos para ver si nos salen buenos negocios.

 

La lluvia no paraba, y nos dimos a la tarea de caminar por el borde de las tiendas, que tiene un techito, tratando de encontrar capotes en algun almacen. No queríamos paraguas, sino capotes! Pero no había. Entonces decidimos cumplir un sueño que llevabamos desde hace algún tiempo en nuestras mentes, pero no habíamos cumplido: caminar bajo la lluvia. Fuimos los más raros de la Central esa tarde, caminando de manitos agarradas por la calle desierta (todo el mundo estaba refugiando en los almacenes).

 

Caminamos bajo la lluvia hasta Sol De La India, donde yo esperaba encontrar algo de ropa que me interesara. Ahí nos impregnamos de incienso y encontramos muchas cosas chéveres como ropa hindú (me compré una falda de elefantes!), instrumentos musicales (con los que dimos un pequeño concierto), manitos de rascar, manuales de kama sutra (no podían faltar), petates (me compré unos también), abanicos chiquitos, abanicos gigantes, artículos cristianos, artículos folklóricos panameños, y artículos chinos (muy internacional el Sol De La India). En una de esas Ace Masala se metió detrás de un mostrador a ver libritos y se puso a hablarme en hindi como si él fuera uno de los vendedores de la tienda. Bien pudo haber engañado a cualquiera.

 

Ya habíamos recorrido bastante cuando sucedió algo producto del hacinamiento acerístico (sí, ese término lo inventé yo) causado por la lluvia: se formo una pelea. Una mujer y un hombre se pusieron a gritarse y mandarse pa’ la %#$& en la acera del Sol De La India. La tipa le gritaba al man que su hija era una p*ta que se acostaba con todo el mundo, y el señor defendía el honor de su hija diciéndole a la man que ella también, jajajajaja. Disfrutamos de la trifulca asomándonos por las vidrieras del almacen.

 

Ya para el final del viaje pasamos por Panacine, donde decidí romper un poco las reglas porque estaba siendo recibida por los dueños. Observen.

 

I like to live on the edge.

I like to live on the edge.

Sí, el sofá se llamaba Hulk. Y sí, poco después de que yo hice la gracia de sentarme, miré a mi alrededor y había gente sentada en todos los sofás siguiendo mi ejemplo de que los letreros no importan. Soy una mala influencia. Pero eso no importó, porque apenas nosotros llegamos comenzaron a venderse bastantes artículos, así que ahora en Panacine soy considerada un amuleto de buena suerte. Me ofrecieron trabajo, solo tengo que ir a sentarme todo el día en cualquiera de los sofás prohibidos J. Hulk, creo que te veré de nuevo. The End.

Para que estén en contexto en la lectura, comparto con ustedes que tengo un grupo de amigas muy queridas, a las cuales tuve la dicha de conocer porque trabajamos juntas. Trabajar juntas no es suficiente para compartir como amigas, así que habitualmente planeamos actividades juntas como pasear, ir a comer, celebrar cumpleaños, ir de compras, y echar cuentos. Por cosas de la vida que probablemente no compartiré por este medio, hemos quedado llamándonos “Las Only Five”.

 

Nuestra más reciente actividad de compras tuvo un glamoroso motivo: una de las Five (llamémosla “One”) se va de viaje. Y no es cualquier viaje. Es un trip de trabajo (pagado por el trabajo! yay!) para presentar investigaciones en un foro internacional en FINLANDIA, el 3rd Conference on Concept Mapping.

 

La cosa es que en Finlandia va a estar haciendo un buen frío (entre 6° y 10° Celsius y con lluvia!), lo cual es mucho más frío de lo que cualquier panameño común y corriente puede aguantar con su ajuar panameño habitual. Así que One se ha embarcado en la odisea de conseguir ropa de frío, preferiblemente prestada o bien barata, porque las probabilidades de que la pueda usar de nuevo son escasas. Así que aplicamos la solución clásica de la mujer panameña para este tipo de situaciones: vamos a MODAS SAKS!!!

 

Por alguna razón mis queridas One y Two decidieron que la mejor sucursal de Saks que podíamos visitar queda en la Peatonal de la Central, sitio al que yo he ido en contados momentos de mi vida. Me invitaron a ir con ellas y decidí que sería divertido por buscar buenos precios y por “turistear”. Two estaba fascinada por tener el raro honor de tenernos a mi y a One de compañía en este trip. Let’s face it: los lugares a los que usualmente voy a comprar son Multiplaza y Albrook Mall. Solo voy al Saks de la Gran Terminal cuando mi mamá me hala para allá. One es igual.

 

La cosa es que estacionamos el carro en el conocido local de estacionamientos La Pantera Rosa, y nos dispusimos a caminar por la Peatonal. El paisaje usual de la Central nos recibió. Tiendas, tiendas, tiendas, tiendas con graaandes letreros y nombres chistosos. Vendedores de raspa’o, de frutas, de revistas, de CD’s y DVD’s, buhonerías, chécheres misceláneos. Los hombres mirones. Las mujeres con rollos y mondongos afuera. El perro comiendo sobras. El turista despistado. Los viejitos parqueando en las bancas. Las palomas haciéndose pupú por todas partes. Vimos hasta una niña albina en uniforme de escuela. Y por supuesto, los clásicos vendedores/animadores aplaudiendo para que entres a sus tiendas, o con micrófono anunciando las ofertas (“En esta hora está de oferta toda la moda “chispita”. Suéter, short, camisa, chancleta, tanguita loca. Porque nunca sabes cuando te toca”).

 

Estábamos de lo más contentas. Nuestra primera parada debía ser en el cajero de Banco General para sacar efectivo. Fue ahí cuando cometimos nuestro primer error “¿Ay! Dónde es que está el cajero??? Creo que quedaba por acá” comentado a toda boca por nuestra querida Two. Luego de mucho dialogar al respecto de donde estaba el cajero fuimos hacia el mismo riéndonos y conversando, como si la calle fuera nuestra. Mientras estábamos en la fila, le preguntamos a una señora donde estaba el Saks, y nos enteramos de que hay DOS! Esto nos causó mucha alegría porque nos daba más posibilidades de ropa que encontrar.

 

One and Two en la Peatonal

One and Two en la Peatonal

 

 

Caminamos felices hacia el Saks más cercano, y no ocurrió ninguna eventualidad, que nosotras supieramos. Fue cuando nos dirigimos al siguiente Saks que comenzaron a ocurrir los sucesos memorables.

 

Entonces cometí otro error. Yo pensé “Hmm, sé que no debería, pero quiero sacar mi cámara para tomar fotos”. Así que metí la mano en mi carterón y procedí a sacar mi Lumix. Solo me atreví a tomarle una foto a One y Two caminando frente a mí, con el paisaje de la Peatonal de fondo, ya que me sentí observada por la gente que me veía tomando fotos cual turista. Guardé la cámara.

 

Unos pasos más adelante la One señaló un edificio en medio de las tiendas y la dice a Two en tono burlón ”Imagínate que vivieras ahí” (últimamente hemos estado hablando de bienes raíces). La realidad es que a mí y a Two el edificio nos pareció muy pintoresco, y no pude contener las ganas de sacarle una foto. One y Two mencionaron que querían que les sacara una foto a ellas también. Fue en ese momento cuando un hombre nos pasó por al lado y alcancé a oir que nos dijo: “Tengan cuidado que están robando”. Yo lo atribuí a que como tenía mi Lumix afuera, el señor temía que me la robaran, pero parece que el hombre dijo más cosas que yo no oí.

 

El menta'o edificio

El menta'o edificio

 

 

 

De pronto un sentimiento de paranoia nos invadió. Two dijo que el tipo le había dicho que nos tenían vistas y alguien nos estaba siguiendo, y ella de inmediato intuyó que era el hombre con camisa blanca que había estado caminando a la par de nosotras y se había parado más adelante. Les tomé la foto, en la cual salieron con una sonrisa congelada de susto, y seguimos nuestro camino especulando si el hombre de blanco era o no el ladrón y dónde estaba, y si debíamos escondernos en un almacen o no. Seguimos nuestro camino sin volver a pararnos a pendejear.

 

Al llegar a Saks número dos, fuimos recibidas con más advertencias. El vendedor parado afuera de Saks nos dijo que tuvieramos cuidado, que cuatro mujeres ladronas nos venían persiguiendo, y que ellas son de las que cortan la cartera con un cuchillo para sacarte lo que tienes adentro sin que te des cuenta. Luego, el mismo hombre que nos advirtió del peligro antes, volvió a venir donde cada una de nosotras a prevenirnos de que estábamos en la mira de las ladronas, y que una de ellas casi me abre el zipper de atrás de la cartera porque venía caminando cerca de mí. Bueno, ese zipper tenía un frasco de tylenol y otro de gel antibacterial. Tremendo botín.

 

Adentro de Saks intentamos relajarnos viendo ropa, y menos mal porque habían unos trajes muy lindos y a buen precio. Mientras tanto las vendedoras nos seguían advirtiendo de las ladronas, y nos cuentan que esas tipas hacen varias rondas por la calle, de arriba abajo buscando víctimas. Two dice que las vio, y que eran unas tipas grandotas y rakataka, o sea que si nos hubieran buscado pelea hubieran ganado. Yo soy bien debilucha, y a One y Two tampoco les veo cara de peleadoras. Otra vendedora nos preguntó que si eramos extranjeras. Ahora nuestra teoría es que yo chillo en la Avenida Central por ser blanca paliducha como soy, y One piensa que lo decían por ella también, porque muchas veces le han dicho que si es puertorriqueña o dominicana o no se de dónde por el cabello rizado que tiene. Aparentemente las puertorriqueñas no se hacen blower, y One tampoco.

 

Antes de irnos del Saks miramos en todas direcciones buscando rakatakas sospechosas, y prensamos nuestras carteras como si tuvieran millones de dólares dentro. Nuestro viaje de regreso al estacionamiento de La Pantera Rosa hubiera sido muy tenso si no fuera por la satisfacción de haber encontrado tremendas gangas. Definitivamente el platal que a veces pagas en los malls más caros te compran algo muy preciado: seguridad y paz mental.

 

Solamente si eres pueblo y sabes cómo emparcar tus pertenencias puedes andar tranquilo por esos barrios. Después de la Central fuimos al food court de Albrook Mall, en donde no tuvimos que estar temerosas de que una rakataka grandota nos cortara la cartera y nos arrastrara por el piso. The End.

Ladies and gentlemen, for your consuming pleasure, our sister nation Colombia has graced us with a most nutritious and delicious (i think) product…

Citizens of the world, I give you

PIG PIG

PIG PIG GOURMET!

 I found this at the supermarket and I LAUGHED! It’s a pack of chicharrones (how do you say chicharrones in English? – fried pork skin?) The thing is, I LOVED the name, and I had to share it with the world.

Look at the piggy! It’s so cute!

A personal-sized bag of Pig Pig product

A personal-sized bag of Pig Pig product

Intrigued? Check out the Nutrition facts:

Pig Pig nutrition facts

Pig Pig nutrition facts

 As you can see, they have tried to make you believe chicharrones are GOOD for you because it’s got protein. Let’s see…. yes, it’s 62 g of protein…. PLUS 643 calories, 159g of cholesterol, and an astounding 1370mg of sodium!!!!

But if you just don’t give a pig’s ass about healthy nutrition, now you know! It’s got a fancy package and a cute drawing! Check out Pig Pig at a store near you!