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En mi reciente visita a la Feria Familiar de la Escuela Angelina Maylín de Tirone ubicada en Río Hato, Coclé, además de ver los frutos de nuestro trabajo con las escuelas, tuve la oportunidad de darme un buen ”baño de pueblo”.

Desde que comencé a ver niñas vestidas con polleras me volví loca tomando fotos, y desarrollé una pequeña obsesión con los tembleques (las decoraciones que las empolleradas llevan en la cabeza).

Tuve la oportunidad de fotografiar a muchas, ya que una parte importante de la feria era la presentación de conjuntos típicos. Uno de los conjuntos se llamaba “Sentimiento Folklórico”, y yo molestaba a mi compañera preguntándole que si ella alguna vez había tenido un sentimiento folklórico, pero creo que la que terminó sintiéndolo ese día fui yo.

(As posted at my Facebook Notes on Monday, August 25, 2008 at 2:54pm )

El vuelo de Birmingham a Houston comenzó demasiado bien. El aeromozo es hombre de treinta y tantos años, típico gringo rosadito de ojos azules, con el cabello como castaño claro, y gordito.
La cosa es que llegó el momento de escuchar las interesantísimas explicaciones de seguridad. Las explicaciones son dadas por una grabación de voz de mujer, que da toda la explicación para que el aeromozo/moza que está presente lo actúe todo. Pero este man no estaba conforme con demostrar el uso de la mascarilla, el cinturón, etc. Este man movía los labios como si fuera la voz de él diciéndolo todo (lipsync’ing). Fue ahí donde me percaté de que el man era bien amanerado, y concluí que probablemente hacer esto era lo más cercano que el jamás estará de ser un “drag queen”. Lo hizo fabuloso. No se le olvidó ni una palabra. Las dijo todas haciendo las mímicas y sonriendo y moviendo los ojitos de un lado a otro como con picardía. La gente sentada atrás de mí se ORINABA de la risa. Cuando terminó, la mitad del avión le aplaudió. El man quedó tan contento que le dio como cuatro bolsas de mini-pretzels a cada pasajero (tenías razón Ace Masala, ya no dan nueces, sino pretzels).

Lo único malo fue que para el final del vuelo Houston – Panamá fue que me percaté de que RACHEL iba en el mismo vuelo que yo. Pudimos haber pasado 4 horas muy amenas conversando, pero no nos dimos cuenta de que habíamos coincidido. Sucks ah?

BONUS: THE HOTEL EXPERIENCE
Mi última noche en el hotel hubo un apagón. Al principio cuando me desperté en la noche pensé que se me había olvidado encender el aire acondicionado antes de acostarnme y que por eso tenía tanto calor, pero cuando traté de encender la lámpara me dí cuenta de que no había luz del todo. Me quedé acostada, y de repente escuché como una especie de alarme que pitó varias veces. Pense “que mala leche la mía, hay un incendio” y decidí que si la alarma seguía sonando iba a tener que antes de salir procuraría ponerme pantalones y aunque sea agarrar mi cartera. En lo que me lamentaba de tener que dejar todas mis cosas abandonadas por el incendio inexistente, dejó de sonar la alarma extraña y todo quedó callado de nuevo. Me disponía a seguir durmiendo a pesar de la falta de aire acondicionado, cuando de repente escucho un geiot proveniente del pasillo, una vod de hombre que gritó “Geoooooooooooooge!!!”. Asumí que una mujer borracha estaba llegando de la parranda y no encontraba su cuarto. En la mañana cuando fui a hacer el checkout del hotel, los muchachos me preguntaron que si el apagón me había causado inconvenientes, y les conté de “George”. Ellos me dijeron que había sido una señora en el cuarto 602 (yo estaba en el 604) que sus acompañantes reportaron que padecía de un severo Trastorno Obsesivo Compulsivo. Pobre mujer!!! Lo bueno para mi es que creo que me van a dar un descuento por los invonvenientes que pasé. Jua jua jua jua…

Gateway to heaven. All that stands between you and home is a gate... and a few hundred miles.

Gateway to heaven. All that stands between you and home is a gate... and a few hundred miles.

(As posted at my Facebook Notes on Monday, August 25, 2008 at 2:44pm)

Cuando llegué a Houston (como tres horas después de lo previsto) por supuesto que había perdido mi avión a Birmingham, así que me movieron al siguiente vuelo, el cual a su vez también se atrasó. Es horrible ver que tu hora de partida sea dentro de dos horas, estás cansada, te duele la espalda, la comida es mala, y de repente llegas al gate, miras la hora, y es como si alguien llegara y te dijera “Adivina? No te vas en dos horas! Te vas en TRES!… Sucka!!!” Me dieron hasta ganitas de llorar.
Me senté donde pude, y escuché como una señora gringa le contaba a otros gringos lo horrible que había sido su día. A la pobre mujer se le atrasó el vuelo un montón, y le cambiaron el gate como tres veces durante todo el día por lo que se caminó todo el aeropuerto. Caminó tanto que sudó, tuvo que comprarse un sueter para cambiarse y lavarse la cara porque se le había corrido todo el maquillaje.
Como ven, en Airportland todos somos amigos. Puedes conversar con extraños y simpatizar alegremente, porque todos sufrimos la misma suerte de ser manipulados por los dioses del control aéreo, las inclemencias del tiempo, y las decisiones arbitrarias de la tripulación de los aviones.
En el Aeroupuerto de Houston hay pasillos laaaargos con muchos enchufes para que conectes tus aparatos electrónicos, pero no hay sillas. Así que se forma un cuadro bien gracioso cuando vas caminando y ves el borde de pasillo lleno de gente tirada en el piso con sus maletas y laptos y celulares.
Lo único malo es que de vez en cuando pasan los carritos que cargan maletas y gente que no puede caminar mucho, y de la nada quedas con alguien parado encima de ti porque tuvo que chifiar ser atropellado por el carrito.
Todo está taaaan lejos en Airportland, a menos de que tengas uno de esos carritos.
La cosa es que llegué a Birmingham a medianoche, cuando debí haber llegado a las 5:30pm.

Hallway to hell. El pasillo donde pasé un par de horas sentada en el piso.

Hallway to hell. El pasillo donde pasé un par de horas sentada en el piso.

(As posted on my Facebook Notes on Monday, August 25, 2008 at 2:33pm)

Pasé dos días en Birmingham, Alabama viendo como implementan el programa One Laptop per Child (OLPC) por primera vez en una ciudad de Estados Unidos.
Todo salió muy bien. Las personas de OLPC que conocí el año pasado me recibieron con mucho cariño, tuve lindas experiencias con la gente involucrada en el programa, comí rica comida sureña (puro BBQ), disfruté de un buen hotel, y hasta logre ir de compras.

Pero ahora viene lo bueno. Les contaré mis vivencias en…
AIRPORTLAND (!!!)

AIRPORTLAND PART I: HOUSTON, YOU HAVE A PROBLEM

Todo comenzó bien en el Aeropuerto de Tocumen, el cual está muy bonito, by the way. Lo único que si acaso me hizo roll my eyes fue el par de gringos morones burlandose de la falta de eficiencia del personal del aeropuerto. Claro, porque los aeropuertos de ellos son tan, taaan eficientes (ya más adelante verán a qué me refiero).
Me monto al vuelo Panamá Houston. Todo va muy bien. Pensé que todo iba a ir de maravillas hasta que me percaté de la importante ausencia de entretenimiento aéreo: NO HABÍA TELEVISIÓN.
Man, si hasta en los buses Panamá-David hay televisión, cómo así???
Intenté recurrir a mi laptop, pero descubrí tristemente que estaba descargada. La cosa es que me entretuve leyendo y mirando por la ventana (me gusta mirar el mar con la esperanza de ver algo grande, como una ballena o algo así).
Lo único que me quedaba para romper la monotonía era comer. La agencia de viajes me había dicho que me iban a dar un “snack” en el avión, por lo cual yo esperaba un humilde paquetito de nueces (Ace Masala me discutió que ya no reparten nueces, sino pretzels), pero resultó que el “snack” era un sandwich con ensalada de frutas y postre. Comí, y entonces la aeromoza (asistente de vuelo? sobrecargo? tripulante?) pasa recogiendo la basura. Yo estaba casi en la última fila, así que ya para ese entonces la man se puso a hacer relajo. Su cantito pidiendo la “Trash… trash… trash…” se convirtió en “Trash… trash… trash… cash… jewelry… people’s wallets…” LOL
Al rato repartieron los formularios de aduana, y ya nos estabamos aproximando a Houston. Sentí el avión dar vueltitas, cuando el capitán anuncia que “Debido al mal tiempo y a la saturación de aeronaves en el aeropuerto aún no podemos aterrizar, así que esperaremos aquí…” wait a minute…
AQUÍ???
AQUÍ DÓNDE?
ESTAMOS EN EL AIRE!!!
El avión se puso a dar vueltas, y obviamente, al rato de eso de “esperaremos aquí” vino el anuncio de que no ibamos a aterrizar en Houston. Air Traffic Control nos mandó a New Orleans para echar combustible y luego regresar. El capitán lo dijo todo muy bonito en inglés, pero cuando le llegó el turno al manzanillo que habla en español… “Tendremos que ir a New Orleans porque el combustible se… ehh… (largo silencio)…”
El man como que se dio cuenta de que no suena muy bonito ni muy reconfortante decir “el combustible se está ACABANDO”, así que tuvo que arreglarlo lo mejor que pudo diciendo “Estamos en una situación en que nos vemos en la necesidad de aterrizar en otro lado”.
Así que el avión se dirige hacia New Orleans, y cuando llegamos allá comienzo a ver el lindo panorama…
Pantano… Pantano… Pantano… Pantano…
El saber que nos estabamos quedando sin gasolina me hizo mirar el pantano con nuevos ojos de respeto. Me acordé de los pobres gringos que se quedaron atrapados en el manglar para la invasión.

New Orleans' swampy goodness, looking down from the plane

New Orleans

(As posted on my Facebook Notes on Monday, August 11, 2008 at 5:16pm)

Sí, Kuna Yala estuvo hermoso, pero ya a los 5 días de estar por allá comencé a desarrollar como una versión isleña de “cabin fever” y me fue dando lo que he bautizado el “urban freaky”.

Los motivos más importantes por los que me dio fueron:
1. Estaba trabajando. La mayor parte de mi día, de 8 a 5, me la pasaba metida en el salón de computadora (yes, salón de computadora en la playa, en una isla).
2. La rutina de cada día era la misma, porque no quedaba mucho tiempo para pasear. Solo me llevaron a pasear dos veces en 5 días. Todos los días era básicamente: cuarto-restaurante-salón de computadoras-el mismo restaurante-salón de computadoras-el mismo restaurante-cuarto.
3. Estaba “sola” en el sentido de que los compañeros con los que estaba trabajando no eran mis amigos cercanos. La pasé bien con ellos y los conocí un poco, pero no tenía alguien que compartiera mi mismo sentido del humor, o ciertos recuerdos (por qué creen que escribí tantos posts? jajaja).
4. Ya al penúltimo día llegó mi jefe, que maneja altos niveles de energía y excitement que pueden desgastarte.

La cosa es que aparte de lo obvio, que era extrañar a mi novio y mi casa y mis amistades, desarrollé una lista muy reflexiva sobre aquellas cosas que extrañé estando en Kuna Yala:

- Abundant air conditioned spaces, where you DON’T SWEAT. Even if I just left the computer lab to go to eat and to the bathroom, at the end of the day I felt less than clean.
- Cars – The ability to get in a car and just go places. Or the ability to get in a car and just BE in the car because traffic won’t let you go anywhere. Ahhh… the sweet sound of traffic. Pitos. Troneras. Frenazos. Allá no hay nada de eso porque NO HAY CALLES!
- Fancy desserts, ice cream – Galletas Pascual are cool, pero hasta cuando.
- Junk food – I love seafood with patacon, pero la variedad es necesaria. Variedad in the shape of: una buena hamburguesa, un hot dog, pollo de la receta original del Coronel o de Popeye, papitas saladas desde que las meten a la freidora.
- Cellular phone reception – I felt so silly thinking I had heard my phone, when it was obvious I didn’t because there’s absolutely no signal whatsoever.
- Cable TV – i took my laptop to watch DVD’s, but the inane pleasure of channel surfing can’t be discredited.
- Hot water – i can take a hot shower even if it’s hot outside, because it’s oh so relaxing.
- Different colored people – I was a minority there. Everyone had a nice brown skin tone and I was like one of the five cara pálidas en la isla.
- Asphalt! Pavement! There was sand everywhere ALL the time. It gets in your clothes, in your stuff! Everywhere I tell you!
- Toilets that don’t include a view of the ocean UNDER MY ASS.

Feel free to comment on what you would miss in a situation like mine.

Yo vestida como las indias Kuna. "Hmm... me pregunto si las Kunas usan Reef"

Yo vestida como las indias Kuna "Hmm... me pregunto si las Kunas usan Reef"

(As posted at my Facebook Notes on Thursday, August 7, 2008 at 5:57pm)
Había observado que las casas que tienen acceso al mar tenían todas muellecitos, y que al final de cada muelle había una caseta de madera. El día de hoy me aventuré a conocer una de esas caseta… porque son BAÑOS!

Es el equivalente a una letrina, pero en el mar. Una letrina marina. Entras, cierras la puerta, y hay un asiento que es una gran pieza de plástico que es un toilet seat como los porta-potties. Si miras dentro, ves el agua abajo. Te sientas y haces lo tuyo, y escuchas las olitas y como tu pipí se hace uno con el océano. Por supuesto que no hay papel higiénico por ninguna parte, tienes que llevar el tuyo.

Imagínense! Si a alguien se le ocurre nadar debajo de la letrina (bueno, no creo, pero uno nunca sabe) me ven el punani!!!

Pues sí, les describo la situación en la que me encontraba mientras les escribía estas líneas. A las 5pm cerraron el Aula de Innovación porque mi jefe y el maestro encargado se fueron a una reunión en una comunidad que se llama Río Azúcar. Así que yo agarré mi laptop y me senté en la escalera que está al lado del Aula, donde todavía se agarra señal inalámbrica de internet. Escribía alegremente mientras chateaba con mis dos hindúes favoritos (Amit y Purni), cuando tuve que hacer una pausa momentánea porque de repente adquirí una audiencia.

Una niña llamada Yeimi (no sé cómo lo escribe, puede ser Jaime o Lleimi, pero en este trabajo ya me ha tocado ver tantas aberraciones de la escritura de los nombres que I don’t care)… la cosa es que conocí a Yeimi el lunes, cuando yo iba caminando por la placita de Narganá y una niña kuna como de 11 años, de esas que son bien entronas y nada penosas me grita “¡Amiga! ¿Tú cómo te llamas?” y procede a interrogarme sobre dónde vivo y qué hago. Después del interrogatorio nos despedimos, y al día siguiente me la volví a encontrar mientras caminaba. Me agarró la mano, caminó conmigo y se puso a conversarme hasta que nuestros caminos se separaron. También en algún momento del día se asomó al Aula de Innovación mientras yo trabajaba y me saludo desde la puerta (excited wave, very cute).

La cosa es que ahorita mismo estaba escribiendo sandeces y tuve que parar de usar el español porque llega Yeimi y se pone a vidageniar lo que yo estaba haciendo. No quería exponer a la niña a contenidos indebidos así que me dediqué a hablar en inglés para que no me enbtendiera y revisar mi correo (asumo que no lee inglés). Lo mejor de todo es que a los 5 minutos llega la mamá de Yeimi, la ve vidageniando, y dice “Ay que bueno, está aprendiendo sobre las computadoras” y se pone a vidageniar también!!! Jajajajajaja…. Lo bueno es que se ansó rápido y se llevó a Yeimi, así que pude continuar escribiendo las sandeces que aquí leen. En este momento me voy a detener porque el piso y la pared son duros, y ya me duele la espalda por estar aquí sentada en la escalera. Buh-bye!

BONUS:
Some more pics from the trip

(As posted in my Facebook Notes on Wednesday, August 6, 2008 at 5:10pm)

Como las calles son de arena, mucha gente anda descalza. Yo ayer anduve en chancletas apenas por un par de horas y ya se me pusieron los pies super resecos. No sé cómo lo aguantan. A cada rato me encuentro unas huellas que parecen herraduras de caballo de varios tamaños. Pensé que quizás habían caballos en la isla. Cuando me di cuenta de que no hay, tuve la fantasía de que quizás eran las huellas del chivato, pero luego concluí que hay gente que cuando camina no deja la huella del zapato entero, sino solamente la huella de los tacones en forma de U.

Estoy resfriada desde hace rato. Llevo como un mes en esta pendejada. La cosa es que vine a Kuna Yala con tos todavía. Me traje mi respectivo Robitussin pero se me acabó. La tos me estaba molestando mucho, así que decidí ir al Centro de Salud de Narganá para comprar jarabe. ¡Sí tenían! El doctor me examinó y me recetó unas gotas para suprimir la tos y un jarabe expectorante. La consulta costó $0.75 y las medicinas me salieron en $2.00. Me duelen los músculos del diafragma de tanto toser. Creo que estoy tosiendo menos porque los pobres ya no dan más.

Ayer me llevaron en bote a dos islitas que quedan cerca de aquí, donde uno se puede bañar porque no hay casas. En una de ellas había tres gavilanes sobrevolando y chillando. Seguramente tenían un nido en una palmera. Me di un chapuzón rapido. Acordándome de que es buena para el resfriado, procuré inhalar algo de aguita salada. Abundan las islitas pequeñas, de esas que tienen solo un montoncito de palmeras solamente.

Ayer conocí a unos franceses con los que practiqué un poquito mi francés machucado, y hoy un australiano vino a usar el internet en el Aula de Innovación. Se llamaba Peter (“PeeTAH”) y tenía un collar con un colmillo guindado del cuello, a lo Cocodrile Dundee. Dice que ha estado navegando desde Bocas hasta acá, pasando por Colón. Me dijo “We Australians aren’t very bright, but we are tough”. Debería decirle que regrese a Bocas y vaya al toque de Señor Loop.

Hoy en el Aula de Innovación (el salón de computadoras) tuvimos la visita de un escarabajo grande. Yo estaba dando una explicación y de repente lo vi pasar caminando lentamente. Al pobre se le pegaron unos montoncitos de polvo en las patitas de atrás (los mentaos “dust bunnies”), y los llevaba arrastrando mientras trataba de irse. Lo agarré y le quité el polvo. Me raspó la mano con sus patas espinosas. Me dio picazón.

Para la hora del almuerzo nunca hacen mariscos, solo pescado. Y en la noche, si llegas tarde, ya se han acabado los langostinos y la cambombia. Ayer solo quedaba pulpo. Ya me cansé de comer pescado así que hoy almorcé pollo. Sí, estoy en Kuna Yala y comí POLLO, mátenme.

Niño jugando en las ruinas de un muelle

Niño jugando en las ruinas de un muelle

 

Yo en la islita

Yo en la islita

 

Elsa S. y yo en bote, hacia Isla Recuerdo

Elsa S. y yo en bote, hacia Isla Recuerdo

(As posted at my Facebook Notes, Tuesday, August 5, 2008 at 10:23am )

Conéctate, mi trabajo, me mandó a trabajar a Narganá, Kuna Yala por una semana.
Para llegar a Narganá (o Yandup) por avión tienes que aterrizar en Corazón de Jesús, otra isla que está unida a Narganá por un puente muy bonito que se llama Puente de la Amistad. Dicen que si te paras allí bien temprano al amancer puedes ver delfines pasando debajo. Quizás mañana me levante y lo haga.
Cuando aterrizas en la pista lo único que hay es una casita de cemento que se está medio cayendo, con un letrero pintado que te da la bienvenida. La pista va de un lado a otro de la isla, y cuando aterriza el avión piensas que se va a caer del otro lado.
En Narganá los indígenas son poco tradicionales en comparación con otras comunidades. Lo único Kuna que ves son un par de señoras vestidas con el traje tradicional, y la mayoría de las casas hechas a lo Kuna, ranchos hechos con ramas.
No hay carros. La gente camina y se transporte en lanchas. Cuando caminas por el pueblo las calles son de arena. En los lotes hay montones de hoyitos, y en la noche salen los cangrejos. En la mañana cuando me levanté el piso se movía por todas partes (cangrejos!). Seguro que si te mueres y te quedas tirado en el piso, te comen los cangrejos.
Cuando me levanté en la mañana lo primero que escuché fue el loro del vecino que grita “Mamaaaaaaaaá…… mamaaaaaaá” llorando como si fuera la voz de un niñito. Hay gatos y perros por todas partes.
En la mañana cuando salí del cuarto olía a humo de los fogones de las cocinas preparando el desayuno.
No hay recepción de celular. Si quieres hablar por teléfono tienes que ir a los teléfonos públicos, y aparte del costo de la llamada tienes que pagar diez centavos a la comunidad. Hay alguien encargado de asegurarse de que haya una fila ordenada.
Sí hay electricidad las 24 horas del día. Tienen una planta de energía que se la suministra a toda la comunidad.
El lugar donde está la máxima autoridad de la comunidad, el Sahila, se llama la Sahilatura. Queda en el mismo edificio donde está la oficina del MEF, al lado de los Correos y Telégrafos, enfrente del Banco Nacional, que está casi al lado de los teléfonos.
Vendedores colombianos vienen a vender chucherías en sus botes, cargados de chécheres. No les he comprado nada, pero se dice que venden de todo.
Las casas que dan al mar ponen su letrina en la parte de atrás, sobre el muelle.
Para bañarnse en la playa hay que ir a otras islas.
La policía queda al lado de la cárcel, y al lado de la Escuela Secundaria. Ahí mismo hay un lugar donde hay 4 tumbas de figuras históricas de la comunidad. Un educador, un bibliotecario, un Cacique y una monja alemana. Cerca de allí también hay un vivero de huevos de tortuga, donde protegen los huevos encontrados en las playas cercanas para evitar que la gente se los robe.
En la escuela primaria mi proyecto puso un Aula de Innovación, que tiene computadoras con internet. La gente se queda allí hasta las 9 y pico de la noche, ya que no hay más nada que hacer.
Sí hay señal de televisión, pero me imagino que la novela se vuelve aburrida cuando sabes navegar en internet :)

Calles de Narganá

Calles de Narganá

 

Vivero para huevos de tortuga

Vivero para huevos de tortuga

 

Acuario donde alojan a las tortugas rescatadas

Acuario donde alojan a las tortugas rescatadas